Cincuenta

Hoy comparto esta reflexión que escribí cuando tenía cincuenta años. Mi punto de vista no ha variado mucho desde entonces, cuando me acercaba al otoño de la vida, pero ahora siento que me está empezando a rozar el invierno. Lo pienso porque la salud va fallando y, sobre todo, porque algunos seres queridos de edad similar a la mía han ido desapareciendo en los últimos tiempos.

Nadie sabe cual es su día y su hora pero sí puede mentalizarse de que ha dejado atrás la juventud y la mediana edad.

Así me sentía a los cincuenta:

«Cincuenta puede ser sólo un número. Precede al cuarenta y nueve y se adelanta al cincuenta y uno. Cuando hablamos de años, suelen ir acompañados de ese bonito eufemismo de «primaveras». Siempre he pensado que la primavera significa el comienzo y, por eso, es justo que acompañe a los años que cumplimos.
Sin embargo, sería precioso empezar a contar los otoños. Esos otoños que dan frutos y no flores. Los otoños sólo tienen el problema de tener los días demasiado cortos y las noches demasiado largas. Los otoños traen de la mano los primeros fríos y la lluvia y el viento y las nubes oscuras.
Pensándolo bien, los otoños no parecen augurar nada bueno, pero tienen su punto de melancolía y, ya se sabe que, sin melancolía, no podrían existir los poetas.
Siempre se termina diciendo que la vida llega al otoño y, curiosamente, nadie quiere referirse al último respiro: al invierno.
¡Bienvenido, otoño! Nunca lo cambiaría por aquella tímida e inexperta primavera, ni siquiera cambiaría este cuerpo, ya un poco cansado, por vivir aquellos veinte años, pero con la experiencia de ahora.
No es que no quede más remedio que conformarse con lo que ahora se tiene, es simplemente, que hay que valorar lo intenso e interesante de la madurez de la vida. Disfrutar de los logros y seguir teniendo sueños…que, haberlos ahílos.»

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De Adela Muñoz

Me gusta abril pero no soporto noviembre. Adoro a mi perro pero algunos me dan miedo y creo que es por sus dueños. Lo más importante es perseguir tus sueños pero sin perder de vista la realidad. Cuando elijo un amigo es para siempre. Cuando elegí a mi amor también fue para siempre. Lo más importante que he hecho en la vida ha sido dar vida.

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