Estaba en una habitación y oía música. Era una habitación grande y luminosa y con muchos armarios blancos. Lo más importante es que tenía muchos armarios. La música sonaba y mis hermanas y yo hablábamos de esto y de lo otro y sobre todo de lo mucho que nos gustaba tener tanto espacio. Escuchábamos la música. ¿Hay sueños con música? En este la había. Era una música clara y alegre como de primavera de Vivaldi, pero escuchándola no nos poníamos de acuerdo para elegir armario.
Yo no quería ninguno porque siempre que abría uno me encontraba algo dentro: un vestido de princesa diminuto, un pequeño sombrero, unas flores de seda.
Era mi casa pero no era mi casa. Estaba tan vacía aquella habitación… Mis hermanas charlaban y seguían eligiendo armarios. Las ventanas, tan amplias, daban a un jardín donde se adivinaban muchas flores y pájaros (como es la música de primavera de Vivaldi) y yo estaba más interesada en el jardín que en los dichosos armarios.
Esa habitación tan amplia era como el corazón de la casa, de mi casa. Por fuera está la primavera pero dentro hay que llenar los armarios y no tengo con qué ¿para qué elegir, entonces, armario?
Me he despertado bruscamente con una sensación de frío, de desánimo, de haber perdido la oportunidad de tener un buen armario blanco en una buena habitación que da a un buen jardín lleno de flores y de pájaros.
Debería haber soñado un rato más.

Yo también me hubiera quedado con el jardín y los pajarillos, muy bueno amiga
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Gracias 🙂
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