He tenido que hacer un gran esfuerzo por mantener un silencio respetuoso ante los hechos de estos días en Ceuta. Me ha dolido el alma por esas personas, muchas de ellas niños, usadas como moneda de cambio por temas meramente políticos.
Pero lo que ha ocurrido con Luna, a eso le he dado muchas vueltas. Lo saben todos ustedes, ha sido un «escándalo».
En un momento en que no están permitidos los abrazos ni entre abuelos y nietos, esa joven llamada Luna ha dado un abrazo lleno de profunda misericordia y consuelo a un joven desesperado que acababa de salir del infierno de un mar que suponía la diferencia entre la pobreza y la oportunidad de un mundo mejor.
Criticar, insultar, mal interpretar ese abrazo es muy vil. No tengo palabras para quienes llenan el mundo de xenofobia y de odio a los diferentes aunque estos se encuentren desfallecidos y medio desnudos, inermes en una playa, sintiendo que son una amenaza y que su abrazo lleva segundas intenciones.
Gracias, Luna, por ese abrazo. ¡Ojalá muchas Lunas habitasen este planeta loco!

Cuánto daño es capaz de generar el odio y la xenofobia, pero creo que más puede el amor, por eso todo el mundo se ha volcado con Luna, quedando en ridículo los malintencionados. Un abrazo Adela y gracias por poner el dedo en la llaga.
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Gracias a ti por tu comentario. Un fuerte abrazo 🙂
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