Uno de cada tres

Sí, suena terrible, uno de cada tres jóvenes ha perdido su empleo desde que empezó la pandemia. Esta noticia, que he oído hoy repetida varias veces, me ha taladrado la cabeza todo el día: uno de cada tres. Es una barbaridad.

Antes de la pandemia los jóvenes no disfrutaban precisamente del pleno empleo y sus sueldos eran precarios en la mayoría de los casos. Pensaba que esta realidad tenía que cambiar poco a poco porque los jóvenes son el futuro y sin futuro no tenemos nada.

Y luego llegó la pandemia y nos dejó sin seres queridos, nos enfermó, nos amedrentó, nos encerró en nuestras casas, cerró nuestros negocios, nos mandó al paro y a los ERTE, nos privó de los abrazos y los besos, puso una barrera en nuestras caras para ocultar la más mínima sonrisa, y tantas cosas, tantas, que nos cambió la vida para siempre.

Y los jóvenes, los más fuertes, también han caído. Uno de cada tres se ha quedado sin ese trabajo que con tanto esfuerzo había conseguido y, a saber, cuando conseguirá otro trabajo tal como están las cosas.

Estoy harta de pandemia, harta de paro, harta de ponerme la mascarilla y de no dar abrazos. Estoy tan harta que me da miedo perder la esperanza y empezar a pensar que las vacunas no harán que cambie todo otra vez y volvamos a lo que éramos, a la vida que teníamos, a lo que hacíamos antes de toda esta destrucción.

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De Adela Muñoz

Me gusta abril pero no soporto noviembre. Adoro a mi perro pero algunos me dan miedo y creo que es por sus dueños. Lo más importante es perseguir tus sueños pero sin perder de vista la realidad. Cuando elijo un amigo es para siempre. Cuando elegí a mi amor también fue para siempre. Lo más importante que he hecho en la vida ha sido dar vida.

6 comments

  1. Es cierto, Adela. Yo también oí la noticia esta mañana y mi reacción fue la misma. Un cansancio extremo. Todos estamos cansados. No puedo imaginar, que siendo joven, me hubiesen arrebatado las tardes con los amigos, Las salidas de fin de semana, los paseos en pandilla por la playa y mil cosas propias de esas edades. Cuantos de los mejores momentos de mi vida me habrían robado. Pero. lo que más me entristece es la desaparición de la esperanza. Sin ella no tenemos nada.

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  2. La esperanza, Juani, yo creo que no es lo último que se pierde. Por desgracia es la paciencia y es en lo que estamos ahora, en perder la paciencia.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo.
    Si ya es dura esta etapa para nosotros, imagino cómo es para la juventud.
    No pierdo la esperanza de que pronto podamos estar mejor.
    Muchos ánimos y fuerza
    Gracias Adela por tus palabras

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  4. Ha sido un año difícil. Tiempo de pérdidas y de duro aprendizaje. Sólo las situaciones extremas nos llevan a valorar lo que tenemos. Gracias, Adela por tu reflexión.

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