No se si altera la sangre, pero siento que todo a mi alrededor ya indica que casi está aquí, que está llegando. Sólo falta que nos cambien la maldita hora a final de mes, que las tardes recuperen su ritmo lento y tranquilo, sin prisas, que tarde en anochecer. Esa hora robada a las tardes de invierno en octubre y recuperada ahora en marzo es la señal definitiva, el punto de partida de la primavera.
Yo declararé el comienzo de la primavera el 27 de marzo. Me van ustedes a perdonar.
