Siempre he tenido muchos sueños, alguno importante, como el de escribir y contar. Es un sueño solitario el oficio de escritora y aunque mi familia y amigos siempre han sabido de este sueño, creo que nunca lo tomaron demasiado en serio. Les leía alguno de mis escritos, aquellos que sabía podían gustar más, los elegidos entre muchos. Y siempre oía elogios y parabienes y eso era todo. Pensé que eso era compartir mi sueño de escritora.
Me sentí un poco escritora ya en la adolescencia y primera juventud cuando gané un par de premios literarios. Era como la confirmación de que lo que hacía gustaba a alguien fuera de la familia: una bonita sensación.
Muchos años después, ya adulta, escribí una historia familiar y volví a probar suerte en otro concurso donde se publicaban los veinte relatos finalistas y conseguí meter el mío dentro de aquel libro, hace ya catorce años…¡cómo pasa el tiempo! Aquel relato retrataba a una persona de mi familia, muy querida, que había sufrido mucho, que no tuvo una vida fácil y que murió cuando yo aún era una niña. A pesar de todo, me dejó tanta huella que fui capaz de escribir sobre él como si estuviera ante mis ojos de entonces. Cumplí mi sueño de escritora publicada. Una escritora ya madura, en un libro de muchas páginas, con un solo relato. Pero me sentí orgullosa.
Hace seis años me propuse la tarea de escribir la biografía de mi madre. Me llevó más de dos años. Quería que fuera su regalo por su ochenta cumpleaños. Fue un libro difícil. Escribir sobre los tuyos no es fácil porque hay etapas dolorosas que no quise que estuvieran en el libro, quería una biografía amable, que guardase los recuerdos bonitos y de lucha de mi madre, borrando todas las amarguras, que fueron muchas. Y la titulé «Querer es poder».
No sabía que aquel libro me abriría las puertas de un taller literario donde hoy me siento más que nunca comprendida en mi sueño de escritora. Ese libro fue leído por las «Perseguidoras de Metáforas», un grupo de escritoras (algunas con libros publicados) que se reúnen periódicamente para comentar sus textos.
Y ellas me abrieron sus puertas y ahora me reúno yo también, cada semana. Y les leo y me leen y nos comentamos los textos y compartimos nuestras lecturas y nuestros anhelos y nuestros trocitos de vida y ante todo, nuestros sueños de escritoras.
Ellas, las Perseguidoras de Metáforas son las que consiguieron motivarme a empezar este blog y las que consiguen que esté metida en mi novela y esté planificando y estructurando una nueva. Todo son notas y más notas. Ideas que me rondan por la cabeza y me sacan de la rutina y de las TRISTEZAS. Porque la literatura es un bálsamo que cura heridas.
Con ellas leo libros que descubrimos juntas o propone alguna. Somos un grupo muy variopinto pero muy unido. Unas amigas a las que la pandemia ha unido más en lugar de alejarnos.
Tenemos nuestros proyectos, nuestras metas, organizamos eventos y cada día 25 nos juntamos para no olvidar a las víctimas de la violencia machista leyendo sus nombres en la Plaza de las Mujeres, delante de todo el mundo que lo quiera escuchar. Feministas, sí. Creemos en la igualdad, normal. Lo contrario sería extraño, no va con nosotras. Hacemos una gran fiesta cada 8 de marzo y ninguna nos sentimos más importante que otra a la hora de escribir ni de hacer cualquier actividad.
Con ellas me permito soñar que soy escritora y lo soy. Gracias a ellas escribo y sueño que un día terminaré mi novela y luego otra y otra. Y mis cuentos y algún que otro poema.
Las Perseguidoras de Metáforas dan vida a mis sueños. Gracias, amigas.

Hola Adela, querida, tengo ganas de escribirte unas palabras. Escribes y escribes bonito y me deleita tu literat
ura. Cuando leí el libro de la biografía de tu madre me fascinó. Una literatura exquisita y envuelta de ternura y admiración. Ahora estás participando a tope en Perseguidores, son unas compás maravillosas disfrutáte con ellas, son vitales y creativas, hermosas cada una. Tengo ganas de conocerte en persona, cuando será ? No lo sé, pero ya formas parte de mi.
Gracias por compartir tu blog y un abrazo enorme amiga
Marlén
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Muchas gracias, Marlén. Quien sabe cuando la vida nos dará la oportunidad de conocernos. Un abrazo.
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Muy hermoso y cálido texto. Felicidades, aunque no te den el Planeta (ni falta que hace, tú escribes mejor que algunos premios planeta, aunque eso no te consuele).
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No voy a negar que alguna vez he soñado con el Planeta pero «los sueños sueños son». Gracias.
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Hola Adela. Cómo soy un negao en el aprendizaje de cualquier nueva herramienta, hace mucho, en 2013, quise crear mi perfil en wordPress y, ante mi cero dominio del inglés, ahí se quedó. Hoy estoy en lo mismo: todo se me hace enrevesado: no sé si cuando salga de esta web, sabré regresar y ver mi perfil; no sé si lo que aabo de escribir, de prueba, se publica automáticamente o no…, no sé nada, y tengo cientos de dudas sobre la accesibilidad que le doy al mundo a mi información… En fin, seguro que sigo guardándome mis pequeños textos y desatinos en word, que sé que sigue siendo territorio acotado a mí, jajaja.
Por cierto, llevo un tiempo que no me entran avisos de tus nuevos textos y empecé a preocuparme por tu salud mental, pues te percibí flojita en algún momento, o me lo dijiste (en mi caso, mi memoria y mi salud mental andan a la par). Espero que estés muy bien. un abrazo del alma.
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