Hoy voy a escribir sobre una persona que compartió mi adolescencia. Aunque nos conocíamos antes a través de mi hermana mayor, según los últimos datos, creo que empezamos a estar juntas en clase a nuestros 14 y 13 años, respectivamente. Como nuestro apellido era correlativo alfabéticamente, nos sentamos juntas pupitre con pupitre, en clase.
Así nació una confianza y confidencia que duró varios años. Fueron los años de los primeros amores, nuestros primeros poemas (ella también sigue escribiendo) y nuestros primeros dibujos (ella pinta ahora magníficos mandalas y acuarelas). Ella pertenecía a una familia numerosa, como yo, que también encerraba sus dramas. Poseía unos enormes ojos claros, verdes azulados, o así los recuerdo yo, que eran la envidia de todas las compañeras y que aún conserva aunque no los veo más que en foto, ya que vivimos lejos una de la otra. Su amor de los setenta, hoy sigue siendo su marido, su gran amor, su compañero, supo elegir muy pronto. Compartimos muchas charlas, muchos secretos y sobre todo mucha poesía.
Nos perdimos la pista, desgraciadamente, por esos avatares de la vida pero un día ella me encontró en Facebook y se puso en contacto conmigo. ¡Qué emocionante encuentro! Habían pasado ¿Cúanto? ¿Cuarenta años? Hemos charlado por teléfono algunas veces y nos comunicamos mucho por este blog, ella siempre tiene una palabra amable cuando hay un comentario sobre ese pasado compartido que, a pesar de todos los problemas que las dos padecíamos, fue un bonito pasado por lo que se refería a nuestra relación.
Una María Jesús que se puede decir que es una amiga de las de toda la vida, ustedes no lo negarán. Te quiero, amiga.

Sé muy bien de lo que hablas querida amiga. Por el sendero de la vida he ido encontrándome con amigos y amigas que se han convertido en familia. Una familia escogida desde hace muchos años con la que engrandezco la mía. Y tod@s suman.
Un beso enorme y un abrazo para tu “osito de peluche”.
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Un abrazo y gracias por leerme, Manolo.
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Muchas gracias por dedicarme estas palabras tan emotivas y para mi, emocionantes. Sabes que a pesar de la distancia física y temporal, siempre has conservado un espacio en mi corazón y en mi recuerdo. No en vano las relaciones de la infancia y adolescencia son las que dejan siempre una huella indeleble. Yo también te quiero 😘🤗
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Yo también te quiero, amiga!!
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