Termina el año y hago repaso inevitablemente de este 2022. No me gusta demasiado lo que veo, la verdad. Un año marcado por la mala salud, porque, como bien dicen: salud, dinero y amor son las tres cosas más importantes de la vida.
Tener el dinero justo, el suficiente, sin ánimo de ser rica, adinerada, no me ha llamado demasiado la atención. Siempre he soñado con la posible fama de escritora, eso sí, más que con el dinero. En el amor he tenido suerte, creo. La salud, en cambio, es el caballo de batalla contra el que lucha mi familia desde hace años. Ahora repaso el 2022 y ha sido el año del empeoramiento o, al menos, de «ver las orejas al lobo». Me ha costado mucho asumir enfermedades nuevas, pero aquí estamos, en equipo, como siempre, enfrentándonos a lo que tenemos y disfrutando de los días buenos -que los hay- con las esperanzas puestas en vivir la vida cada día aprovechando los buenos momentos para ser felices y olvidando los malos momentos -que también los hubo-.
Esperanza para 2023 para seguir con el día a día, seguir con la rutina, sacar partido al máximo a las horas que no pasamos, de consulta en consulta, en las salas de espera de hospital y, reír, reír todo lo posible porque la felicidad son los pequeños momentos de cada día y me propongo disfrutarlos porque una vez que vienen ya no volverán.
He celebrado mi cumpleaños con mi hija, que se ha presentado por sorpresa y vive a mil doscientos kilómetros. ¿Hay mejor regalo?
«Carpe diem»

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Muchas felicidades Adela, este año se me olvidó la fecha, y ya de paso felices fiestas y mejor año nuevo 😘😘😘
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