Recuerdo casi perfectamente aquel día a los diez u once años en que dibujé, con ayuda de una cuadrícula, un ratón. Fue en la clase de dibujo con D. Emilio, en primero de bachiller. Me sentí bastante orgullosa de haber logrado el resultado con aquel rompecabezas, me pareció un juego curioso, la verdad.
En aquel momento no podía soñar que tantos años después iba a tener mi propia exposición y nada menos que durante un mes. ¿Qué diría mi padre si lo supiera? Seguro que se sentiría orgulloso aunque él jamás pisó un museo y mucho menos una sala de exposiciones. Creo que tampoco curioseó mis cuadernos de dibujo de estudiante. Ahora que lo pienso creo que yo siempre estaba haciendo pequeños dibujos para ilustrar mis cuadernos y esos dibujos eran los predecesores de lo que ahora voy a exponer, un pequeño germen que ya me acompañó en la adolescencia.
Qué bueno es para la mente mantener las ilusiones, las ganas de aprender, la motivación. Es cierto que envejecemos y que no podemos detener el paso del tiempo y el deterioro físico pero también la experiencia es un grado y con ella podemos alcanzar muchos objetivos. Hoy siento cierto orgullo por esta exposición que hoy voy a montar para los ojos de un público variopinto del que estoy deseando ver su reacción.
El día va a ser largo y pienso disfrutarlo de principio a fin, procurando que no me puedan los nervios, sacando muchas fotos para capturar el momento y conservarlo para el futuro. Que la suerte me acompañe… ¡Ojalá!

Me alegro muchísimo ,seguro que la exposición será un éxito, un abrazo muy grande 😘
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Me encanta 🤩
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