Cuñadas

Creo que todo el mundo debe conocer el chiste tonto en el que alguien pregunta: ¿Cómo se llama esa ciudad tan bonita del norte de Europa que tiene canales, como Venecia, Brujas o Cuñadas?

Pues bien, hoy he decidido escribir sobre mis dos cuñadas, las de mis dos hermanos, porque tengo una bruja y una cuñada. Como lo bueno se deja para el final, haré una breve referencia a la primera y me centraré en la otra, que se ha convertido en una hermana.

La bruja y uno mis hermanos se conocieron muy jóvenes y tras una relación muy retorcida terminó en boda. En la actualidad están divorciados y mi hermano, que es un buen hombre y no se lo merece, no ve a su hija desde hace años. Está destruido, lo dejó ella destruido. Sería envenenarme si escribo una palabra más sobre esta mala bruja.

Mi otro hermano, tal como creo se merecía, encontró a una buena mujer. Cupido visitó su oficina y ya los dos maduritos y asentados decidieron, en poco tiempo, formar una familia juntos.

Mi cuñada Mónica es risueña y ese tipo de personas que no parece haya tenido serias dificultades o problemas en la vida (que yo sepa) por lo que conserva una alegría y optimismo que contagia por donde pasa. Es un torbellino de carcajadas, le encanta viajar, cantar, bailar, hacer deporte, la montaña (como a mi hermano). Cuando te habla te mira a los ojos y cuando te abraza lo hace con la fuerza que da el hacerlo de corazón. Te sientes muy reconfortado con sus abrazos.

Siento la tranquilidad de que mi sobrina tiene unos padres maravillosos, lo veo en su educación, su disciplina, su cariño con los casi trece años que cumplirá en unos días.

Y volviendo a mi hermana cuñada, igual que hace mi hermano, ella también se ocupa de su familia de origen. Su padre falleció hace pocos años y sé que esa es la mayor pena que ocupa su corazón, por eso, un par de veces al año sus dos hermanas y ella llevan a su madre un puente largo o una semanita a algún viaje para disfrutar de su compañía. Ya le gustaría a mi hermano o a mí poder hacer lo mismo con mi madre, pero hacemos otras cosas.

Mi hermano, conociéndole como le conozco, supongo que se queda un poco triste con esas ausencias bianuales de mi cuñada (a veces también se va mi sobrina) pero nunca le he visto quejarse a nadie, al contrario, es todo comprensión y respeto mutuo en esa pareja. Los dos parecen tener claro que hay que cuidar a las familias de origen, como se pueda. Es un ejemplo que heredarán nuestros hijos.

Espero que mi texto les haya hecho reflexionar sobre sus brujas o sus cuñadas. Así lo dejo.

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De Adela Muñoz

Me gusta abril pero no soporto noviembre. Adoro a mi perro pero algunos me dan miedo y creo que es por sus dueños. Lo más importante es perseguir tus sueños pero sin perder de vista la realidad. Cuando elijo un amigo es para siempre. Cuando elegí a mi amor también fue para siempre. Lo más importante que he hecho en la vida ha sido dar vida.

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