La salud mental

Es curioso que mi blog se llama «Discreta locura» pero nunca he tratado el tema de la SALUD MENTAL. Escribo con mayúsculas porque es importante.

El cerebro es una de las partes más complejas del cuerpo humano y no voy a entrar en las estadísticas de los que pueden padecer, por ejemplo, una depresión o ya la han padecido a lo largo de su vida, ya que quien esté interesado lo encontrará en el amigo Google, que sabe de todo. Hablo de todas las enfermedades que de una u otra forma están ligadas al mal funcionamiento del cerebro y cito algunas de las más comunes: esquizofrenia, oligofrenia, trastorno bipolar, trastornos de alimentación o la personalidad, toc, ansiedad, pánico, fobias, trastornos del estado de ánimo, estrés post-traumático…

Desgraciadamente ninguna de ellas se mide con un análisis de sangre como la diabetes, o se nota porque llevas una escayola cuando te rompes un brazo, ni da fiebre. Unas pocas son muy evidentes pero la empatía hacia los «locos» está lejos de ser una realidad en pleno siglo XXI. Cuando alguien sufre una depresión y su médico le recomienda que salga a la calle y de un paseo y a duras penas logra salir de la cama, vestirse y peinarse (a lo mejor ni ha tenido fuerzas para ducharse), si se encuentra con un conocido que sabe que está de baja laboral, la pregunta siempre es la misma: ¿PERO, TÚ NO ESTABAS ENFERMO?

¡Claro! ¿Cómo se atreve a dar un paseo o a hacer la compra o a tomarse un café con un amigo? Si está enfermo, está enfermo y si no, al trabajo, hombre. ¡Cuánta ignorancia y falta de empatía!

Luego están los bien intencionados que cuando saben que alguien atraviesa por una depresión lo único que saber decir es: «Anímate, esfuérzate». Eso: más presión y más culpabilidad para la persona que está pasando por ese trance.

También están los «amigos» que cuando se enteran de un diagnóstico de «loco oficial con etiqueta» huyen para siempre, no sea que se les contagie, en lugar de intentar ayudar. Claro que ya dice el refrán que «amigo que huye y cuchillo que no corta a nadie importa».

Lo mismo que un día hablaba de la música, hoy quiero decir que en el colegio deberían darnos algunas nociones de inteligencia emocional, de la que muchísima gente carece por completo. Al menos eso ayudaría a enfrentarnos a esos incomprendidos a quienes les falta la salud mental.

También tengo que reconocer que, en los últimos cincuenta años se ha avanzado mucho en psiquiatría y afortunadamente ya no existen (que yo sepa) los antiguos manicomios donde se sometía a estas personas a todo tipo de «tratamientos» que más podían considerarse torturas. Hoy en día, existen fármacos que permiten llevar a muchos con enfermedades mentales graves una vida, digamos, casi normal y vivir en su entorno.

Para terminar les citaré a cinco «locos» famosos que dan que pensar:

  • Forbes Nash, matemático, premio Nobel – esquizofrénico.
  • Van Gogh, pintor- trastorno bipolar.
  • Allan Poe, escritor, poeta y periodista – enfermo mental y alcohólico.
  • Beethoven, músico – trastorno bipolar y sordo.
  • Isaac Newton, científico, inventor, matemático – esquizofrénico

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De Adela Muñoz

Me gusta abril pero no soporto noviembre. Adoro a mi perro pero algunos me dan miedo y creo que es por sus dueños. Lo más importante es perseguir tus sueños pero sin perder de vista la realidad. Cuando elijo un amigo es para siempre. Cuando elegí a mi amor también fue para siempre. Lo más importante que he hecho en la vida ha sido dar vida.

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