Gafas negras

Septiembre, nuevo año. Yo siempre me he movido con el calendario escolar a pesar de que hace ya mucho tiempo que dejé aquella vida de estudiante.

Recuerdo que el otoño era mi estación favorita. Madrid, mi barrio al menos, se cubría de hojas secas. Aún recuerdo la sensación de pasear pisoteándolas mientras charlaba con mis amigas. Sin embargo, ahora no hay hojas caducas donde vivo, junto al mar y, pese a todo, el otoño se nota porque el mar cambia de azul. No puedo explicarlo bien con palabras, pero se vuelve más intenso, pierde ese brillo del verano y, casi de un día para otro, me doy cuenta de que estoy ante el mar de septiembre, ese mar azul indescriptible que huele a otoño.

El otoño ha dejado de ser mi estación favorita. Con los años me he dado cuenta de que significa menos horas de luz cada día y largas noches, el «inevitable» cambio de hora para convertir las tardes en aún más cortas, y eso me entristece. Tal vez debería decir que he comprobado, desde hace años, que me deprime.

Depresión. Una palabra que está absolutamente devaluada, desvirtuada. Me enciende cada vez que oigo a alguien decir que está «depre» o «con la depre». No tienen ni idea. La DEPRESIÓN es otra cosa, desgraciadamente. Son unas gafas negras que no te permiten ver nada positivo en todo lo que hay en tu vida, en tu día a día. Pierdes el interés por tus aficiones, por tus amigos, por tu familia, por todo. Lo que se dice vulgarmente: «lo ves todo negro». Cuesta poco ponerse esas gafas negras de la depresión. En unas pocas semanas o pocos días, si te dejas llevar por la desgana, por el desaliento, por la falta de objetivos, caes hasta lo más profundo y las gafas son aplastantemente negras. Te costará mucho esfuerzo quitártelas: fármacos, terapia, muchos fármacos, mucha terapia…

Quien haya sufrido una depresión o haya tenido a un ser querido cerca que la haya tenido, sabe de lo que estoy hablando. El otoño no ayuda. Es una estación para la melancolía, no hay que dejarse llevar.

Tengo miedo siempre cuando llega esta época porque cualquier problema parece que se magnifica y lo combato con mucha disciplina, con paseos con mi perro, con la pintura, con la literatura y lucho con uñas y dientes para que las gafas negras no me cubran los ojos. Porque es difícil quitárselas luego, ya se lo digo yo.

Por eso, ahora, mi mes favorito es junio. Los días largos, el calor todavía no en exceso, la naturaleza en pleno esplendor, la luminosidad del sol, el solsticio de verano…. ya ven, la vida cambia. Tal vez por eso mi destino me trajo al sur, a la Costa de La Luz. Desde luego, vivir aquí me ayuda, me ayuda mucho. Ahora no podría transitar sin nostalgia por las calles de Madrid, que empiezan a llenarse de hojas y en octubre y noviembre estarán en pleno otoño.

Puntuación: 1 de 5.
Avatar de Adela Muñoz

De Adela Muñoz

Me gusta abril pero no soporto noviembre. Adoro a mi perro pero algunos me dan miedo y creo que es por sus dueños. Lo más importante es perseguir tus sueños pero sin perder de vista la realidad. Cuando elijo un amigo es para siempre. Cuando elegí a mi amor también fue para siempre. Lo más importante que he hecho en la vida ha sido dar vida.

4 comments

Replica a maria jesus mulio sanchez Cancelar la respuesta

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar