La memoria es una secretaria que, a medida que cumplimos años, se va haciendo más desordenada archivando los recuerdos. Mi memoria ya no busca nada cronológicamente, encuentra recuerdos almacenados sin orden ni concierto, echa mano de ellos para buscar mi identidad, para saber lo que he sido, lo que me ha hecho más persona, todo lo que ha pasado rozándome en la vida o dejando una huella profunda.
Los recuerdos hay que mimarlos. Siempre es bueno encontrarse con ellos. Ese echar la vista atrás, sin cronologías, pasando de la niñez a la edad adulta y volviendo de repente a la adolescencia, me permite revivir, mejor dicho, renacer. La memoria, esa secretaria desordenada, me ha perdido algunos pero creo que todavía no me ha perdido los importantes, los que marcaron mi vida, aunque, a veces, tengo que emplearme a fondo rebuscando en los cajones para buscar los detalles de algún momento concreto.
Todos necesitamos de la memoria para reconstruir nuestro pasado, para aprender de lo vivido. La vida de los ancianos no sería vida si no tuvieran nada que contar. Lo triste es que, sus hijos maduros o demasiado jóvenes todavía, a veces no se interesan por sus «anécdotas». Por eso los abuelos recurren a los niños y les cuentan sus «historias».
Son extraños los niños y los viejos, a ambos les une ese afán por saber «historias». Yo creo que les une el querer respuesta a las preguntas de la vida. Los niños preguntan mucho «por qué» y los viejos se preguntan mucho a sí mismos, seguramente. En eso son tan parecidos…
Qué triste me parece tener una enfermedad que te prive de los recuerdos, que dejes de saber quien eres, quienes tus hijos o tu pareja. Ojalá no tenga que vivirlo nunca de cerca y desde aquí mi solidaridad a los que lo tienen en su día a día.
Qué bien nos hace sentir el recordar, incluso aquellos días que fueron tristes y la memoria los ha archivado para siempre jamás. Incluso los recuerdos tristes son necesarios para seguir sintiendo, y por tanto, vivir.

Gracias amiga por llevarme de la mano en tus escritos. Parece que nos unen muchos pensamientos y sentimientos. No llegué a tiempo de reconciliarme con mi madre, cuándo pude hacerlo solo me dijo: tú eres esa María Jesús, la de siempre, hace mucho que no te veía. Y no se acordaba de mi. Sí tenía algo de mi recuerdo, pero gracias a eso pude volver a abrazarla, precisamente porque yo sabía que su mente se había reseteado y era como abrazar a una niña sola y perdida. 😢
Me gustaMe gusta
Siempre te quedará ese abrazo, un abrazo que seguro te salió del corazón. Yo te mando el mío.
Me gustaMe gusta